En Lucas 1:28 el ángel Gabriel, hablando en nombre de Dios, se dirige a María como “llena de gracia” (o “muy favorecida”). En ese contexto esta frase significa que María está recibiendo toda la ayuda divina necesaria para la tarea por delante. Sin embargo, la Iglesia crece en la comprensión con la ayuda del Espíritu Santo. El Espíritu guió a la Iglesia, especialmente los no teólogos, a la idea de que María tenía que ser la obra más perfecta de Dios al lado de la Encarnación.

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