Los poemas cortos con rima son maravillosos y son una linda manera de regalar amor a tu persona especial. Con estos poemas podrás decir con bellas palabras lo que sientes y podrás expresar tus sentimientos de una manera muy linda. Hoy en este blog te queremos regalar una selección de poemas cortos con rimas maravillosas para que puedas elegir los que más te gusten y puedas compartirlos con tus personas mas queridas. Disfruta de estos poemas cortos y descarga los que quieras.

Los mejores poemas cortos de famosos autores

En esta ocasión te queremos regalar poemas cortos de famosos autores que te sorprenderán. Con ellos podrás decirle a tu persona especial lo mucho que la quieres y podrás expresar tus sentimientos más profundos. Es una buena idea que sigas leyendo estos poemas cortos y que elijas los que más te gusten para compartirlos con quien quieras.

Dos cuerpos (Octavio Paz) 

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos olas

y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos piedras

y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces raíces

en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente

son a veces navajas

y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente

son dos astros que caen

en un cielo vacío.

Por siempre (Mario Benedetti)

Si la esmeralda se opacara,

si el oro perdiera su color,

entonces, se acabaría

nuestro amor.

Si el sol no calentara,

si la luna no existiera,

entonces, no tendría

sentido vivir en esta tierra

como tampoco tendría sentido

vivir sin mi vida,

la mujer de mis sueños,

la que me da la alegría…

Si el mundo no girara

o el tiempo no existiese,

entonces, jamás moriría

Jamás morirías

tampoco nuestro amor…

pero el tiempo no es necesario

nuestro amor es eterno

no necesitamos del sol

de la luna o los astros

para seguir amándonos…

Si la vida fuera otra

y la muerte llegase

entonces, te amaría

hoy, mañana…

por siempre…

todavía.

El desvío (Pablo Neruda)

Si tu pie se desvía de nuevo

será cortado.

Si tu mano te lleva a otro camino,

se caerá podrida.

Si me apartas de tu vida,

morirás aunque vivas.

Seguirás muerta o sombra,

andando sin mí por la tierra.

El poeta pide a su amor que le escriba (Federico García Lorca)

Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

ni conoce la sombra ni la evita.

Corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

Paz (Alfonsina Storni)

Vamos hacia los árboles… el sueño.

Se hará en nosotros por virtud celeste.

Vamos hacia los árboles; la noche.

Nos será blanda, la tristeza leve.

Vamos hacia los árboles, el alma

Adormecida de perfume agreste.

Pero calla, no hables, sé piadoso;

No despiertes los pájaros que duermen.

Tu nombre (Jaime Sabines) 

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.

Trato de escribir que te amo.

Trato de decir a oscuras todo esto.

No quiero que nadie se entere,

que nadie me mire a las tres de la mañana

paseando de un lado a otro de la estancia,

loco, lleno de ti, enamorado.

Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.

Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,

lo grita mi corazón amordazado.

Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,

lo digo incansablemente,

y estoy seguro que habrá de amanecer.

Amor eterno (Gustavo Adolfo Bécquer)

Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal.

¡Todo sucederá!

Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón;

pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.

El enamorado (Jorge Luis Borges)

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,

lámparas y la línea de Durero,

las nueve cifras y el cambiante cero,

debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron

Persépolis y Roma y que una arena

sutil midió la suerte de la almena

que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira

de la epopeya y los pesados mares

que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.

Sólo tú eres. Tú, mi desventura

y mi ventura, inagotable y pura.

Amor constante más allá de la muerte (Francisco de Quevedo) 

Cerrar podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día,

Y podrá desatar esta alma mía

Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera

Dejará la memoria, en donde ardía:

Nadar sabe mi llama el agua fría,

Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

Venas, que humor a tanto fuego han dado,

Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

Serán ceniza, mas tendrá sentido;

Polvo serán, mas polvo enamorado.

Síndrome (Mario Benedetti)

Todavía tengo casi todos mis dientes

casi todos mis cabellos y poquísimas canas

puedo hacer y deshacer el amor

trepar una escalera de dos en dos

y correr cuarenta metros detrás del ómnibus

o sea que no debería sentirme viejo

pero el grave problema es que antes

no me fijaba en estos detalles.

Amor (Salvador Novo)

Amar es este tímido silencio

cerca de ti, sin que lo sepas,

y recordar tu voz cuando te marchas

y sentir el calor de tu saludo.

Amar es aguardarte

como si fueras parte del ocaso,

ni antes ni después, para que estemos solos

entre los juegos y los cuentos

sobre la tierra seca.

Amar es percibir, cuando te ausentas,

tu perfume en el aire que respiro,

y contemplar la estrella en que te alejas

cuando cierro la puerta de la noche.

Idilio (José Emilio Pacheco)

Con aire de fatiga entraba el mar

en el desfiladero

El viento helado

dispersaba la nieve de la montaña

y tú parecías un poco de primavera

anticipo de la vida bullente bajo los hielos

calor para la tierra muerta

cauterio de su corteza ensangrentada

Me enseñaste los nombres de las aves

la edad de los pinos inconsolables

la hora en que suben y bajan las mareas

En la diafanidad de la mañana

se borraban las penas

la nostalgia del extranjero

el rumor de guerras y desastres

El mundo volvía a ser un jardín

que repoblaban los primeros fantasmas

una página en blanco

una vasija en donde sólo cupo aquel instante

El mar latía

En tus ojos

se anulaban los siglos

la miseria

que llamamos historia

el horror

que agazapa su insidia en el futuro

Y el viento

era otra vez la libertad

que en vano

intentamos fijar

en las banderas

Como un tañido funerario entró

hasta el bosque un olor de muerte

Las aguas se mancharon de Iodo y de veneno

Y los guardias llegaron a ahuyentamos

Porque sin damos cuenta pisábamos

el terreno prohibido de la fábrica atroz

en que elaboran defoliador y gas paralizante.

Desvelada (Gabriela Mistral)

Como soy reina y fui mendiga, ahora

vivo en puro temblor de que me dejes,

y te pregunto, pálida, a cada hora:

«¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!»

Quisiera hacer las marchas sonriendo

y confiando ahora que has venido;

pero hasta en el dormir estoy temiendo

y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?»

De vuelta a casa (Gabriela Mistral)

Desde mi cielo a despedirme llegas

fino orvallo que lentamente bañas

los robledos que visten las montañas

de mi tierra, y los maíces de sus vegas.

Compadeciendo mi secura, riegas

montes y valles, los de mis entrañas,

y con tu bruma el horizonte empañas

de mi sino, y así en la fe me anegas.

Madre Vizcaya, voy desde tus brazos

verdes, jugosos, una enjuta de Castilla,

donde fieles me aguardan los abrazos

de costumbre, que el hombre no disfruta

de libertad si no es preso en los lazos

de amor, compañero de la ruta.

Ámame sólo como amarías al viento (Ricardo Molina)

Ámame sólo como amarías al viento

cuando pasa en un largo suspiro hacia las nubes;

Ámame sólo como amarías al viento

que nada sabe del alma de las rosas,

ni de los seres inmóviles del mundo,

como al viento que pasa entre el cielo y la tierra

hablando de su vida con rumor fugitivo;

ámame como al viento ajeno a la existencia

quieta que se abre en flores,

ajeno a la terrestre

fidelidad de las cosas inmóviles,

como al viento cuya esencia es, ir sin rumbo,

como al viento en quien pena y goce se confunden,

ámame como al viento tembloroso y errante.

Rima LXI (Gustavo Adolfo Bécquer)

Al ver mis horas de fiebre

e insomnio lentas pasar,

a la orilla de mi lecho,

¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano

tienda, próximo a expirar,

buscando una mano amiga,

¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe

de mis ojos el cristal,

mis párpados aún abiertos,

¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene

(si suena en mi funeral)

una oración, al oírla,

¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos

oprima la tierra ya,

sobre la olvidada fosa,

¿quién vendrá a llorar?

¿Quién en fin, al otro día,

cuando el sol vuelva a brillar,

de que pasé por el mundo

quién se acordará?

Las seis cuerdas (Federico García Lorca)

La guitarra

hace llorar a los sueños.

El sollozo de las almas

perdidas

se escapa por su boca

redonda.

Y como la tarántula,

teje una gran estrella

para cazar suspiros,

que flotan en su negro

aljibe de madera.

Escombros de amor (Rafael de León)

Te puse tras la tapia de mi frente

para tenerte así mejor guardado,

y te velé, ay, amor diariamente

con bayoneta y casco de soldado.

Te quise tanto, tanto, que la gente

me señalaba igual que a un apestado;

pero qué feliz era sobre el puente

de tu amor, oh mi río desbordado.

Un día, me dijiste: – No te quiero…-;

y mi tapia de vidrios y de acero

a tu voz vino al suelo en un escombro.

La saliva en mi boca se hizo nieve,

y me morí como un jacinto breve

apoyado en la rosa de tu hombro.

Menos tu vientre (Miguel Hernández)

Menos tu vientre,

todo es confuso.

Menos tu vientre,

todo es futuro

fugaz, pasado

baldío, turbio.

Menos tu vientre,

todo es oculto.

Menos tu vientre,

todo inseguro,

todo postrero,

polvo sin mundo.

Menos tu vientre,

todo es oscuro.

Menos tu vientre

claro y profundo.

Amada el aura dice…(Antonio Machado)

Amada, el aura dice

tu pura veste blanca…

No te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

El viento me ha traído

tu nombre en la mañana;

el eco de tus pasos

repite la montaña…

no te verán mis ojos;

¡mi corazón te aguarda!

En las sombrías torres

repican las campanas…

No te verán mis ojos;

¡m corazón te aguarda!

Los golpes del martillo

dicen la negra caja;

y el sitio de la fosa,

los golpes de la azada…

No te verán mis ojos;

¡Mi corazón te aguarda!

Al oído de una muchacha (Federico García Lorca)

No quise.

No quise decirte nada.

Vi en tus ojos

dos arbolitos locos.

De brisa, de risa y de oro.

Se meneaban.

No quise.

No quise decirte nada.

Amo, amas… (Rubén Darío)

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo

el ser y con la tierra y con el cielo,

con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:

amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.

Y cuando la montaña de la vida

nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,

amar la inmensidad que es de amor encendida

¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

Pasa y olvida (Rubén Darío)

Peregrino que vas buscando en vano

un camino mejor que tu camino,

¿cómo quieres que yo te dé la mano,

si mi signo es tu signo, Peregrino?

No llegarás jamás a tu destino;

llevas la muerte en ti como el gusano

que te roe lo que tienes de humano…

¡lo que tienes de humano y de divino!

Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante!

Todavía te queda muy distante

ese país incógnito que sueñas…

Y soñar es un mal. Pasa y olvida,

pues si te empeñas en soñar, te empeñas

en aventar la llama de tu vida.

El amor después del amor (Derek Walcott)

El tiempo vendrá

cuando, con gran alegría,

tú saludarás al tú mismo que llega

a tu puerta, en tu espejo,

y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,

y dirá, siéntate aquí. Come.

Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.

Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor

a ti mismo, al extraño que te amó

toda tu vida, a quien no has conocido

para conocer a otro corazón,

que te conoce de memoria.

Recoge las cartas del escritorio,

las fotografías, las desesperadas líneas,

despega tu imagen del espejo.

Siéntate. Celebra tu vida.

Contigo (Luis Cernuda)

¿Mi tierra?

Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?

Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte

para mi están adonde

no estés tú.

¿Y mi vida?

Dime, mi vida,

¿qué es, si no eres tú?

Tipos de poemas

Los poemas son maravillosos y existen muchos tipos de poemas en el mundo. los poemas permiten expresar sentimientos y pensamientos de una manera muy especial. En general se caracterizan por tener siempre una rima y según el tipo de poema que sea se caracterizan por tener una cierta cantidad de versos. Tambien existen poemas de amor, para niños, tristes, chistosos, de historias y mucho más. A continuación te vamos a contar cuales son los tipos de poemas que existen para que puedas diferenciarlos.

Los tipos de poemas que existen son:

Sonetos: son poemas que contienen 14 versos de 11 sílabas cada uno y que están divididos en dos estrofas de 4 versos y dos estrofas de tres versos.

Tercetos: estos poemas están compuestos por 3 versos de 11 sílabas cada uno y se produce una rima consonante en el primer y tercer verso. Las rimas consonantes son aquellas que se producen cuando los fonemas finalizan en dos o más versos que coinciden en la última vocal acentuada.

Cuarteta: este tipo de poema está formado por 4 versos de 8 sílabas cada uno y tienen rima consonante en el segundo y en el cuarto verso.

Lira: estos poemas son de 5 versos que en la primera, tercera y cuarta línea contienen 7 sílabas cada uno y en el segundo y el quinto son de 11 sílabas.

Romance: este tipo de poema tiene un número indefinido de versos de 8 sílabas que tienen rima asonante en los versos pares y rima libre en los versos impares.

Décima: estos poemas contienen estrofas de 10 versos octosílabos (de 8 sílabas cada uno) que contienen una rima consonante que se distribuye según lo que el escritor desee.

Oda: estos poemas se dividen en estrofas de la misma longitud. Por lo general son muy antiguos y celebran batallas o hazañas de diferentes personas reales o mitológicas.

Acróstico: Es una especie de poema que comienza con una letra en particular en cada uno de los versos. Dichos caracteres forman una palabra que se puede leer verticalmente.

Copla: este tipo de poema cuenta con 3 o 4 versos de 8 sílabas que se emplean como canciones del imaginario popular tales como los villancicos, por ejemplo.

Epigrama: en este caso, nos referimos a un poema muy corto que es gracioso y suele ser satírico.

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