Diferentes tipos de emociones están presentes en nuestra vida cotidiana. Tomamos diferentes decisiones dependiendo de si estamos felices, enojados, tristes, aburridos o frustrados. También elegimos hacer actividades y pasatiempos en función de las emociones que provocan. Comprender las emociones puede ayudarnos a navegar la vida con mayor facilidad y estabilidad. Las emociones nos dan información sobre lo que estamos pasando en ese momento y cómo debemos responder a esa experiencia. Con cualquier emoción, tu cuerpo y tu mente experimentarán cambios. Las emociones son completamente naturales y siempre están cambiando a medida que nos suceden cosas diferentes. En esta oportunidad te queremos regalar cuentos cortos para niños sobre las emociones para que puedas explicárselas a los niños y ayudarlos a comprender cuales son.

 

Poemas hermosos cortos para niños

Los poemas cortos sobre las emociones para niños son poemas que ayudaran a los mas pequeños a comprender las emociones y a saber cuales son. La poesía ayuda a los mas pequeños a fomentar el amor por el lenguaje fomentando la alfabetización. Ayuda a los niños a comprenderse a sí mismos y a los demás, permitiéndoles cultivar cualidades valiosas como la compasión y la empatía. También es una forma saludable para que los niños expresen sus emociones y enfrenten situaciones emocionalmente desafiantes. A continuación te hicimos una selección de los 15 mejores poemas cortos sobre las emociones para niños que pueden existir para que con ellos puedas explicarle a los mas pequeños cuales son algunas de las emociones que sentimos diariamente.

Poema uno: Uso mis palabras por Jaymie Gerard 

Dios, estoy ENOJADO

Me dan ganas de gritar

Y pisotear y usar una cara mala

Para dejar salir la ira

En cambio, UTILIZO MIS PALABRAS para decir

De lo que estoy loco

Dios mío, hoy estoy triste

eso me hace querer llorar

Y hacer pucheros y gemir

Y sollozar y suspirar

En cambio, uso mis palabras

Para decirle a todo el mundo por qué

 

¡Dios mío, estoy feliz!

Me dan ganas de correr

Y enloquece y actúa como loco

Hasta que se acabe el día

En cambio, uso mis palabras porque de esa manera

¡TODOS podemos divertirnos!

 

Cuando mis SENTIMIENTOS se vuelven demasiado FUERTES

Sé que es hora de decir

USARÉ MIS PALABRAS para mostrar cómo me siento.

De una manera SEGURA y SALUDABLE.

 Poema dos: Magia nocturna por Jenny Erlanger

Por la noche si me siento ansioso y mi corazón comienza a acelerarse,

si todo lo que quiero hacer es llorar o gritar

Miro fuera de mi habitación a ese espacio lleno de diamantes,

y esperar a que lance su hechizo mágico.

 

Siento que la tensión se relaja, toda la presión comienza a levantarse

y dejar que mi pensamiento se vaya sin luchar.

Un imán muy por encima de mí deja mi mente agotada a la deriva

y la arrastra suavemente hacia la noche.

 

En una felicidad ingrávida, revoloteo con las alas de la fantasía

planetas, lunas y estrellas pasadas que nadie conoce.

Con asombro sin aliento floto dentro de mi galaxia privada.

Por fin estoy libre de todos esos males terrenales.

 

Mi mente ahora está despejada y tan tranquila como puede ser.

Ha perdido, por ahora, esa apremiante sensación de tristeza.

Antes de que me dé cuenta, ha regresado flotando a mí.

de algún lugar, mundos y mundos más allá de mi habitación.

 

El momento mágico pasa y estoy muy contento de decir

Siento un pequeño aleteo de esperanza.

Aunque sé que mis problemas realmente no han desaparecido

Agradezco al cielo por ayudarme a sobrellevar la situación.

 Poema tres: La lágrima por Allan Cropper

Yo estaba triste.

Derramé una sola lágrima.

Estaba ante mí, pero por un momento.

Un sol cálido y un viento seco lo llamaron hacia el cielo

para unirse a un millón de otras lágrimas en una nube.

 

Un millón de lágrimas cayeron a la tierra

y como un millón de escobas en forma de lágrima

barrieron el miedo y la tristeza,

y yo estaba feliz.

Poema cuatro: besos por Carmen Gil

Hay besos de caramelo,

dulces como una sonrisa.

Y están los besos con prisa,

que hay que cogerlos al vuelo.

 

Los besos de mariposa

rozándote las mejillas

¡pueden hacerte cosquillas!

y son de color de rosa.

 

El beso con achuchón,

tan calentito y tan tierno

como una manta en invierno,

¡es un beso de algodón!

 

¿Y qué tal el beso alado

que te pilla de sorpresa,

y, además, el que te besa

puede estar en cualquier lado?

 

También está el de tornillo,

beso que mágicamente

despertó a Bella Durmiente

e hizo temblar el castillo.

 

¿Y los besos con caricia

que llegan en ventolera

y huelen a primavera

como una buena noticia?

 

Fantástico el beso-guiño.

Es chisposo y titilante

como una estrella brillante

con mil vatios de cariño.

Poema cinco: el enfado de Marisa Alonso Santamaría

El sol y la luna

están enfadados,

nadie en el cielo

sabe que ha pasado.

 

Todos sus amigos

están preocupados,

en millones de años

nunca han peleado.

 

La luna colorada

se aleja del sol,

y le da la espalda

de muy mal humor.

 

El sol cabezota

no quiere salir,

y el día se acerca

¡le van a insistir!

 

Con calma se acerca

la Osa Mayor,

ella quiere hacerles

entrar en razón.

 

Detrás de la Osa,

llega un cometa,

con buenas palabras

de nuevo lo intenta.

 

Mercurio y Urano

enterados del enfado,

vienen por el cielo

y hacen de abogados.

 

A los dos escuchan

con gran atención,

¡vaya par de tontos

la luna y el sol!

 

Viene un asteroide,

viene un meteoro,

no paran de hablarles

parecen dos loros.

 

Júpiter y Marte,

Venus y Neptuno,

todos vienen juntos

detrás de Saturno.

 

De repente llega

la Estrella Polar,

Plutón y la Tierra

la han ido a buscar.

 

A esta gran estrella

con fama de justa,

que estén enfadados

nada le gusta.

 

Escucha a la luna

habla con el sol.

¡por fin los dos astros

entren en razón!

 

La luna ya ríe,

también ríe el sol,

con remordimiento

se piden perdón.

Poema seis: Canción de cuna del elefante, de Adriano del Valle

El elefante lloraba

porque no quería dormir…

Duerme elefantito mío,

que la luna te va a oír…

 

Papá elefante está cerca,

se oye en el Manglar su mugir;

Duerme elefantito mío,

que la luna te va a oír…

 

El elefante lloraba

y alzaba su trompa al viento…

parecía que en la luna

se limpiaba la nariz. 

Poema siete: Pegasos, lindos pegasos, de Antonio Machado

Pegasos, lindos pegasos,

caballitos de madera.

 

Yo conocí siendo niño,

la alegría de dar vueltas

sobre un corcel colorado,

en una noche de fiesta.

 

En el aire polvoriento

chispeaban las candelas,

y la noche azul ardía

toda sembrada de estrellas.

 

¡Alegrías infantiles

que cuestan una moneda

de cobre, lindos pegasos,

caballitos de madera!

Poema ocho: La vaca estudiosa, de María Elena Walsh

Había una vez una vaca

en la Quebrada de Humahuaca.

Como era muy vieja,

muy vieja, estaba sorda de una oreja.

 

Y a pesar de que ya era abuela

un día quiso ir a la escuela.

Se puso unos zapatos rojos,

guantes de tul y un par de anteojos.

 

La vio la maestra asustada

y dijo: – Estas equivocada.

Y la vaca le respondió:

¿Por qué no puedo estudiar yo?

 

La vaca, vestida de blanco,

se acomodó en el primer banco.

Los chicos tirábamos tiza

y nos moríamos de risa.

La gente se fue muy curiosa

a ver a la vaca estudiosa.

La gente llegaba en camiones,

en bicicletas y en aviones.

 

Y como el bochinche aumentaba

en la escuela nadie estudiaba.

La vaca, de pie en un rincón,

rumiaba sola la lección.

 

Un día toditos los chicos

se convirtieron en borricos.

Y en ese lugar de Humahuaca

la única sabia fue la vaca.

Poema nueve: Las gaviotas, de Julián Alonso

Mira las gaviotas

Volando en el puerto

Con sus alas blancas

Abiertas al viento.

 

Parecen cometas

Parecen pañuelos

Son sábanas blancas

que van por el cielo.

 Poema diez: El lagarto está llorando

El lagarto está llorando.

La lagarta está llorando.

 

El lagarto y la lagarta

con delantalitos blancos.

 

Han perdido sin querer

su anillo de desposados.

 

¡Ay, su anillito de plomo!

¡Ay, su anillito plomado!

 

Un cielo grande y sin gente

monta en su globo a los pájaros.

 

El sol, capitán redondo

lleva un chaleco de raso.

 

¡Miradlos qué viejos son!

¡Qué viejos son los lagartos!

 

¡Ay, cómo lloran y lloran!

¡Ay, ay, cómo están llorando!

Poema once: Llega el invierno, de Marisol Perales

El señor invierno

se viste de blanco,

se pone el abrigo

porque está temblando.

 

Se va a la montaña,

se mete en el río,

y el parque y la calle

se llenan de frío.

 

Se encuentra a la lluvia

llorando, llorando,

y también al viento

que viene soplando.

 

¡Ven amigo sol!

Grita en el camino,

pero el sol no viene

porque se ha dormido.

Poema doce: De ola en ola, de Antonio García Teijeiro

De ola en ola,

de rama en rama,

el viento silba

cada mañana.

 

De sol a sol,

de luna a luna,

la madre mece,

mece la cuna.

 

Esté en la playa

o esté en el puerto,

la barca mía

la lleva el viento.

Poema trece: Soñar con mañana por Almudena Orellana

Y sí que podíamos…

Cerrar bien las puertas,

cuidar de los nuestros,

guardarnos los besos.

 

Abrir las ventanas,

pintar arco iris,

soñar con mañana.

Y sí que podíamos…

Quién iba a decirnos

que toda esa fuerza

ya la teníamos.

 Poema catorce: Nube Nube por Almudena Orellana

Nube que subes

por los tejados.

Nube que bajas

sembrando charcos.

 

Nube que sube,

nube que baja,

nube que vuela

sin dejar marcas.

 

Nube que pinta sombras,

nube que ahueca sueños;

nube que viaja

surcando el cielo.

 

Nube que subes,

nube que bajas,

nube que vuelas

sobre mi almohada.

 Poema quince: El lagarto está llorando por Federico Garcia Lorca

El lagarto está llorando.

La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta

con delantalitos blancos.

 

Han perdido sin querer

su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,

ay, su anillito plomado!

 

Un cielo grande y sin gente

monta en su globo a los pájaros.

El sol capitán redondo,

lleva un chaleco de raso.

 

¡Miradlos qué viejos son!

¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay cómo lloran y lloran, ¡ay!,

¡ ay!, cómo están llorando!

Espero que te hayan gustado mucho los hermosos poemas para niños que te regalamos aquí …